La cerveza en España. Recorrido histórico

La cerveza en España. Recorrido histórico

Cuando pensamos en los orígenes de la cerveza, se nos viene automáticamente a la cabeza el Antiguo Egipto... pero lo que pocos saben es que existen indicios arqueológicos esparcidos por todo el territorio español que evidencian el consumo de la cerveza en la Península Ibérica desde la prehistoria.

Si bien no se trataría de la cerveza tal y como la conocemos hoy día, pues la receta ha ido modificándose con el devenir de los tiempos, nos hallamos ante un brebaje alcohólico a base de cereales fermentados (trigo y cebada principalmente) de mucha espuma, poco gas y alta graduación alcohólica.

Con la expansión del comercio fenicio y la invasión romana de la Península Ibérica el vino monopolizó el consumo de bebidas alcohólicas, debido quizás a la mayor facilidad en su elaboración, relegando la cerveza a bebida para bárbaros. Aun así, la cerveza se resistió a desaparecer por completo de nuestro país y geógrafos romanos como Polibio, Estragón o Plinio el Viejo describen una bebida de cebada consumida por los Iberos llamada Caelia.

Con la caída del Imperio Romano y la llegada de los Godos, la cerveza siguió ocupando un rol secundario, nada favorecido por la posterior expansión musulmana. No obstante, encontramos escasos pero destacables indicios del consumo de cerveza en Al-Ándalus, como ocurrió en el periodo de los Reinos de Taifas, más tolerante con el consumo de bebidas alcohólicas.

En los reinos cristianos la producción de esta bebida, por entonces una mezcla de agua, cebada, levadura y plantas aromáticas, estaba monopolizada por los monjes, quienes producían cerveza en sus monasterios y mantenían en secreto sus recetas.

Habrá que esperar hasta el reinado de Carlos I de España (y V del Sacro Imperio Romano Germánico) para la introducción en España de la cerveza tal y como la conocemos hoy día. Este monarca nacido en Gante, Bélgica, trajo a nuestro país maestros cerveceros del norte de Europa para mantener una producción privada de cerveza lupulada, para lo que fundó a orillas del rio Manzanares la primera Real Fábrica de Cerveza. En los años previos a su muerte, este monarca se retiró al monasterio de Yuste, lo que dio origen a la primera abadía española de estilo belga.

Con los monarcas posteriores la producción de cerveza sufrirá altibajos, sin conseguir nunca dejar de ser vista como una bebida de segunda categoría con respecto al vino. Con la crisis del Imperio Español, la cerveza vio incrementados los impuestos sobre su producción y venta, para financiar las campañas militares en las colonias, agravando aún más su situación y provocando el cierre de la mayoría de las fábricas que hasta entonces se habían establecido.

Ya en el siglo XIX encontramos un notable consumo estival de la cerveza, sobretodo en grandes urbes, donde se mezclaba con limón para acentuar su poder refrescante, paragonándose a otras bebidas veraniegas como la horchata o la zarzaparrilla. Las fábricas cerveceras proliferaron durante el reinado de Amadeo de Saboya, en ciudades con importantes puertos marítimos como Santander y Barcelona, desde las que se importaban ingredientes como el lúpulo, distribuyéndolo por todo el territorio nacional, y desde las que se exportaban las primeras cervezas consumidas en el Viejo Mundo. Estas fábricas fueron las primeras en incorporar técnicas industriales de frío para la producción de cervezas de baja fermentación y mejoras tecnológicas que permitían la producción a gran escala.

A principios del siglo XX existían ya en España grandes industrias cerveceras, como la Factoría de Cervezas El Águila. Otras, también creadas en estos primeros años del nuevo siglo, han perdurado hasta nuestros días. La posterior Guerra Civil Española y la Posguerra supusieron un duro golpe al consumo de esta bebida, la escasez de ingredientes y la precariedad económica obligaron en ocasiones a parar la producción.

No será hasta los años 60 cuando veremos un incremento en el consumo de cerveza. El fin de la era autárquica, el creciente sector turístico y el aumento de la demanda, propiciaron la irrupción en el mercado español de las grandes multinacionales cerveceras europeas, sobre todo alemanas, que asentaron parte de su producción en las principales ciudades españolas.

Ya en el siglo XXI asistimos al nacimiento de las microcerveceras y los brewpubsque elaboran cervezas artesanas siguiendo métodos de elaboración tradicionales que irrumpen lentamente, pero de forma decisiva, en el mercado y ofrecen al público una amplísima gama de aromas, sabores y texturas que ayudan a diversificar y ampliar el mercado, generando productos adaptados a todos los paladares y ofreciendo una alternativa real al consumo de vino.

En España se han creado más de 180 nuevas cerveceras artesanas en los últimos años, lo que refleja el aumento del consumo de este tipo de productos en nuestro país y la tendencia del consumidor a alejarse de productos industriales para deleitarse con texturas y sabores más tradicionales y naturales.

1 Comentarios

    • Avatar
      Victor
      may 24, 2017

      Interesante artículo, pero se queda muy corta la frese "En España se han creado más de 180 nuevas cerveceras artesanas en los últimos años", se han creado más de 700 aunque rondan las 500 con maquinaria propia. https://birrapedia.com/cervecerias/de-espana?cl_tipo=ar

Dejar una respuesta

* Nombre:
* E-mail: (No se publicara)
   Web: (Incluir http://)
* Comentario:
Captcha